
Eso les hubiera gustado a ellos: que levantemos el muro que hemos construido con sudor, sangre y lágrimas para echar debajo todos los despojos en que nos han convertido, y después olvidar. Eso nunca, olvidar es un lujo que no me permito.
Sus muertos están enterrados bajo una placa en la que pone "Caídos por Dios y por España", yo no quiero que los míos tengan la misma placa, nada más lejos, me conformo con enterrarlos bajo su propio nombre que es lo único por lo que cayeron. Por ser quienes eran, y no quienes querían que fueran.
En palabras de Garzón, "Las heridas que no se limpian se vuelven a abrir", y esta lleva mucho supurando, aunque hayan querido negar su existencia.